Feijoo pagó en los últimos cinco meses a La Voz 3,7 millones de euros en ayudas públicas, casi 620 millones de pesetas
En apenas cinco meses el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, se las ha ingeniado para pagarle a Santiago Rey la friolera de 3.723.854 euros (imaginamos que el concepto son los inestimables servicios prestados por La Voz de Galicia al presidente en la pasada campaña electoral). Traducido a pesetas son casi 620 millones que además la Xunta ha abonado al empresario de Sabón usando procedimientos sin publicidad, para evitarse la concurrencia de otras empresas y garantizar que Santiago Rey cobraba bien y pronto.
El campeón de la austeridad y predicador de la doctrina de apretar los cinturones del prójimo, se está permitiendo en nuestra cara la chulería de pagar por la campaña electoral que le hizo la Voz y en buena parte lo llevó a la Presidencia de la Xunta, una factura millonaria escandalosa con cargo a los bolsillos de todos los gallegos.
Galicia sufre la crisis económica mundial y cada día son muchos los gallegos que pierden su empleo; también son muchos los hogares de este país a los que no llega ni un salario mensual; y son demasiadas las empresas radicadas en nuestro territorio que están cerrando sus puertas, asfixiadas por la crisis económica. Con este panorama resulta que al presidente de la Xunta, al que se le ha encomendado velar por nuestro futuro y gestionar los recursos de toda Galicia, no se la ocurrido mejor idea que quitarnos a los ciudadanos unos fondos cada vez más necesarios para cubrir y paliar los destrozos que está provocando la situación económica, para entregárselos en bandeja a uno de los pocos empresarios gallegos al que ni se le ha pasado por la cabeza involucrarse como hacen otros en mejorar los servicios públicos o patrocinar cualquier iniciativa social que, por una vez, redunde en beneficio de los gallegos y no sólo en el suyo propio.
Así que, visto lo visto, uno por malversar el dinero de todos los gallegos y el otro por tener la poca vergüenza de cobrarse del erario público su habitual falta de ética y barriobajerismo, tanto Alberto Núñez Feijoo como Santiago Rey llevan al parecer cinco meses chuleándonos. En el caso del empresario, sólo podemos desearle que de una vez por todas corra la suerte que se tiene merecida y continúe su caída libre negando la realidad, maquillando sus números y viendo cómo se tambalea su imperio particular.
En cuanto al presidente de la Xunta, parece que finalmente ha decidido quitarse la máscara y enseñarnos quién es y cómo se las gasta. Sin ruborizarse, el señor Feijoo ha estado pagando ingentes cantidades de dinero a La Voz de Galicia al mismo tiempo que se dedicaba, entre otras lindezas, a privatizar los escasos servicios sociales que tiene Galicia. Ahora sabemos que mientras arrojaba a manos privadas centros de día hechos con dinero público del que ahora sólo se lucrarán unas cuantas empresas “amigas”; mientras el presidente de la Xunta desmantela día a día por inanición los servicios sociales a cargo del Consorcio de Benestar; mientras nos anuncia en la prensa que también va a privatizar más de 1.000 plazas públicas en las nuevas residencias de mayores hechas por el bipartito que al PP no le da la gana de abrir; mientras el responsable de nuestro Gobierno miente en sede parlamentaria diciéndonos a todos los gallegos que los servicios sociales son su prioridad; mientras decide de tabardillo vender la participación pública que la Xunta tiene en Sogaserso y retirarse dejando que las cajas de ahorros se responsabilicen de algo que es supuestamente uno de los ejes sobre los que gira su proyecto de gobierno…..
Mientras todo esto estaba pasando en los últimos meses a nuestro alrededor, la Consellería do Mar entregaba 51.000 euros a la empresa Sondaxe (propiedad de La Voz) con el encargo de hacer una encuesta sobre la población ocupada en la flota gallega de aguas interiores y el caladero Cantábrico-Noroeste. Si lo que hay que hacer es ahorrar, señores del PP, con ese dinero y con mucho menos la conselleira podía haber contratado a varias personas para que le hagan ese trabajito, o incluso nos lo podíamos haber ahorrado todo si el encargo se lo diera a unos cuantos funcionarios, que seguro estarían encantados de salir de San Caetano para ir a contar barcos.
Aprovechando el mes de agosto el presidente se dispuso a acometer un segundo pago a su amigo de A Coruña. En esta ocasión el montante ascendió a 1.023.854 euros que curiosamente aparecen asignados al presupuesto de la Xunta de 2009, así que de rebote también nos enteramos ahora de que el señor Feijoo nos mentía cuando durante meses aseguraba que el bipartito se había gastado toda la consignación del presupuesto del año pasado antes de irse. Un millón de euros le debió de parecer cantoso a Feijoo así que repartió entre La Voz de Galicia, Canal Voz y Radio Voz las cantidades que suman el aguinaldo veraniego que Santiago Rey recibía por cortesía de todos los gallegos.
Apenas un mes después, el 23 de septiembre, la caja común del contribuyente volvía a abrirse para el empresario de Sabón gracias en esta ocasión a un convenio con la Secretaría Xeral de Medios por importe de 150.000 euros. A los tres meses, los Reyes Magos visitaron al editor de La Voz de Galicia el 5 de enero de 2010 para darle la mayor subvención que se ha concedido nunca a un medio de comunicación: 2,2 millones de euros para financiar una rotativa más grande a La Voz de Galicia, que apenas vende la mitad de los periódicos que tira ahora y distribuye gratuitamente el resto. La desesperación del editor coruñés queda patente en un comentario que ha dejado en LaOtra un profesor que nos contaba que cada día en su centro escolar La Voz de Galicia deja de forma gratuita 100 ejemplares.
Sin darnos tiempo a recuperarnos del regalado de Reyes, el día 7 de enero el Conselleiro de Medio Rural contribuía a saldar la deuda con La Voz firmando un convenio por importe de 150.000 euros, con el noble encargo de divulgar en gallego las noticias vinculadas al sector primario de Galicia. Noble intención al parecer la del conselleiro, pero cometió el error de no haberse percatado de que La Voz de Galicia ni siquiera tiene una sección (fija o no) dedicada al campo gallego. Algo que imaginamos le daría muchos puntos en el proceso público de concesión de esta subvención, y que de paso nos encantaría que alguien nos lo explicara.
Con estas inyecciones de efectivo cualquiera podría pensar que nos liberaríamos durante un tiempo del voraz editor coruñés, pero no es cierto. Doce días después del último pago por su más que evidente compromiso con el medio rural gallego, la Consellería de Facenda ha sido la encargada de otra “jaimitada” como excusa para seguir untando al empresario.Esta vez el importe son 149.000 euros a cambio de que La Voz de Galicia difunda y explique a los gallegos las líneas estratégicas de los presupuestos de la Xunta para 2010. La idea esta de la divulgación le llega un poco tarde a la Consellería de Facenda, que se supone que hace meses que está ejecutando los presupuestos que su partido aprobó en el Parlamento gallego antes del final del periodo de sesiones.
Además de lo apretado de esta genial idea para darle dinero a Santiago Rey, en la Xunta de Galicia alguien debería haberse percatado de que si lo que se quiere es informar a los gallegos de algo de interés público para todos tenemos unos hermosos medios de comunicación de carácter público, en los que la Xunta está obligada a gastarse el dinero y a cambio prestan ese servicio de divulgar todo tipo de asuntos de interés general, y hasta lo hacen obligados por ley. Mira qué fácil nos podíamos haber ahorrado un pellizco de la hipoteca que Feijoo tiene sobre su puesto en MontePio firmada con un banco que tiene la usura y la chulería como banderas de excelencia vital.

