Había una vez……un gobierno del PP

Al paso que vamos la canción de los Payasos de la Tele tendrá que cambiar de letra para convertirse en la banda sonora del gobierno de Alberto Núñez Feijoo, un circo de tres pistas que se está ganando a pulso todos los calificativos, críticas y tirones de orejas que le caen desde todos los flancos. Por si los gallegos no tuviéramos ya muy claro que este gobierno es “de coña” pues alehop! vienen dos conselleiros se visten de mamarrachos y nos regalan la imagen que nos ha dejado claro el tipo de gobernantes que ocupan los despachos de San Caetano.
La cosa es de risa, si no fuera porque en Galicia, en medio de una brutal crisis económica, con asuntos tan serios como la igualdad real entre hombres y mujeres, o traductores asesinos de la lengua gallega, el espectáculo pasa de ser un chiste a una situación patética, y de ahí a convertirse en una auténtica preocupación para los ciudadanos, que contemplan estupefactos la función en la que se ha convertido el día a día de la Xunta de Galicia y sienten en sus carnes la punzada de la vergüenza ajena cuando las actuaciones de los “payasos” del Circo Feijoo cruzan el Padornelo y se convierten en la nota de color surrealista en tertulias de radio y programas de televisión a nivel estatal.
Los que pueden ver en la imagen, aunque parezca increíble, son los conselleiros de Traballo e Benestar, Beatriz Mato, y el de Economía, Javier Guerra, durante la celebración del acto central que la Xunta de Galicia organizó con motivo del 8 de marzo. Intentaremos explicar el espectáculo lamentable dado por el Gobierno gallego en plena Praza do Obradoiro, aunque ya les advertimos de antemano que la cosa tiene poca explicación. Para dejar claro el compromiso del Gobierno gallego con la igualdad entre hombres y mujeres, el Circo Feijoo tuvo la genial idea de contratar al “Rei dos Globos”, poner a dos conselleiros a modo de espontáneos, y dejar que la estupidez humana hiciera el resto.
En el caso del PP al parecer el tema de la estupidez lo llevan hasta límites insospechados, así que una vez puesto en marcha el número circense, el “Rei dos Globos” atavió con un bolso, una escoba, falda y una plancha al conselleiro de Economía, y en el caso de Beatriz Mato acabó luciendo sombrero de copa, corbata, maletín, martillo y alicates. Al parecer con este derroche de látex nuestro creativo Gobierno quería escenificar los estereotipos que arrastran hombres y mujeres, eso sí con “humor e ironía” según explicó Guerra, al que al parecer la lucha por la igualdad real de las mujeres le parece que no se hace con gracia y salero. Ahí debe estar el fallo.
Con los conselleiros disfrazados resulta que nos enteramos además de que la Xunta del PP suprime el Servizo Galego de Igualdade (SGI), porque al parecer al gobierno austero que tenemos le parece un “derroche”. Resulta curioso que sea el mismo PP que creó este organismo dependiente de la Xunta el que ahora lo considere un dispendio. Al presidente Feijoo se le ha empezado a ir la mano, ya no sólo se carga el trabajo del bipartito, sino también el suyo propio. Así las cosas, y teniendo en cuenta que el señor presidente ya dio buena cuenta de las Oficinas de Igualdade + Benestar hace unos meses, la payasada de los conselleiros y los globos tiene algo de sentido, se trataba de distraer al personal con un espectáculo de impacto mientras Feijoo metía las tijeras de nuevo a otra pata de las políticas sociales.
Pero el Circo Feijoo no descansa, y en otra de sus pistas el conselleiro de Cultura, Roberto Varela, ofrecía al respetable uno de sus números favoritos: meto la pata, miento, dejo al gobierno con las vergüenzas al aire, intento tapar todo con una excusa tonta. Con estos simples ingredientes Varela se ha convertido por méritos propios en el primer cadáver de la Xunta de Feijoo. Mentir en sede parlamentaria es muy grave, y cuando a uno lo pillan con el carrito del helado lo más digno es dimitir y marcharse antes de liarla parda, porque a este “artista” le queda por delante todo un Xacobeo 2010 que puede acabar como el rosario de la Aurora al paso que va la burra.
El conselleiro ha bordado el número, todo hay que decirlo. Primero da una rueda de prensa en Fitur en la que de una elegante patada se carga parte de la toponimia gallega. El asunto llega a oídos de la oposición, que en el Parlamento reprocha al conselleiro haberse ido a Madrid para decirnos que lo que llevamos toda la vida llamando “Sobrado dos Monxes” es en realidad el “Desván de los Monjes”, y que queda mucho más fino decir Toro que Touro. Como la cosa se puso fea en el Parlamento al “artista” no se le ocurrió otra cosa que negar la mayor, al fin y al cabo el asunto había sido en Madrid y “maloserá” que las pruebas documentales lleguen a la periferia. El cálculo del conselleiro se topó de bruces con las nuevas tecnologías que resulta que por arte de magia han hecho aparecer el video en el que, con gran desparpajo, el conselleiro retoca la toponimia de parte del país aprovechando que está a 1.000 kilómetros.
Una pillada de libro, toca agachar la cabeza, asumir la grave falta de haber mentido en sede parlamentaria, meter el rabo entre las piernas e irse a casita lo más discretamente posible. Pero esto es el circo señores, y el espectáculo debe continuar, así que el “conselleiro pinocho” decide seguir en el centro de la pista y rematar la faena provocando la carcajada final del público. En nota de prensa oficial, Varela encuentra a quien echar la culpa de todos sus males, “un traductor de internet” que al parecer le jugó una mala pasada cuando su troup pasaba del gallego al castellano el discurso de Fitur para que el conselleiro se hiciera entender en la capital.
No se ofenda señor conselleiro, pero en La Otra negamos la mayor. Tanto el conselleiro como su equipo se encuentran más cómodos en el idioma de Cervantes, así que nos apostamos lo que sea a que ese y otros muchos discursos originales se hacen en castellano y el traductor se emplea a la inversa seguro que en más de una ocasión. Aún en caso de que nos equivoquemos, el conselleiro debería darse un paseo por su departamento y descubriría que tiene a su disposición un servicio de traducción y normalización público y estupendo, que seguro respeta la toponimia gallega. Pero si tampoco eso le convence, a lo mejor estaría bien que alguno de los colaboradores que le acompañaron en esa expedición a Fitur le diera un repaso a uno de los discursos más importantes que la Consellería de Cultura e Turismo tiene cada año.
Si aún así el “Desván de los Monjes” dichoso se cuela entre los papeles del conselleiro, una mueca mientras lee el discurso o incluso una rectificación del error sobre la marcha también le habrían evitado el ridículo, la mentira y el bochorno con el que termina este número circense.
Pasen y vean señores

