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La Voz de Galicia se pone en evidencia para justificar el patinazo de Feijoo con las pensiones

publicado porausuaria2, 2009

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El culebrón del complemento autonómico de las pensiones no contributivas va camino de convertirse en un episodio vergonzoso no sólo para el Gobierno de Feijoo sino también para La Voz de Galicia. El periódico de Santiago Rey ha dedicado denodados esfuerzos por justificar el patinazo de Feijóo y Mato suprimiendo los 200 euros a 50.600 pensionistas, explicar con todo lujo de detalles la cronología de la posterior rectificación del presidente en el Parlamento, y buscar culpables de lo ocurrido dejando a salvo las posaderas de los dos responsables de lo ocurrido. La guinda a varios días de trabajo zapador para el presidente por parte de La Voz la leíamos el domingo en un análisis de Domingos Sampedro. “Feijoo evita jugarse la paz social” es digno de ocupar un puesto de honor en nuestra sección “El futbolín”.

Al igual que el señor Feijoo, La Voz de Galicia tuvo que cambiar tres veces su postura respecto al tema de los 200 euros, denunciando primero la supresión del complemento en los presupuestos de 2010, aplaudiendo el 29 de octubre la rectificación del presidente en el pleno del Parlamento pactada un día antes con su conselleira, hasta llegar a la versión parece que definitiva de lo ocurrido según La Voz el domingo 1 de noviembre.

Nos cuenta ahora Sampedro, desmintiéndose a sí mismo respecto a lo que el 29 de octubre escribía en La Voz, que resulta que todo se debe a una torpeza del presidente, que resulta que “no reparó” en que el pacto de competitividad del bipartito que asumió como propio “dedicaba un amplio apartado a blindar los 200 euros del complemento hasta 2011″. De hecho según el autor del artículo “tampoco estaban al tanto de ese blindaje la conselleira de trabajo ni su segunda”. Debemos concluir entonces que los tres o bien son ciegos o bien ni se leyeron el pacto de competitividad que asumieron como gobierno.

Esa es la primera excusa que el avezado periodista nos da para justificar lo ocurrido. Pues bien, sigue Domingos Sampedro explicándonos que en estas circunstancias (con Feijóo, Mato y López Abella sin haberse leído el amplio apartado del pacto) lo que ocurre es que llega el momento de hacer los presupuestos, y allá fueron los tres políticos que, según nos dice Sampedro, “con más voluntarismo que experiencia tuvieron que roer el hueso de hacer los presupuestos del área de los imposibles, asumiendo conjuntamente la decisión de sustituir los 10 millones del complemento por mejoras en los servicios sociales”. Resulta conmovedor el cariño y la comprensión que en el periodista despiertan estos tres pobres políticos sin experiencia (uno vicepresidente de la Xunta y conselleiro de Política Territorial con Fraga, otra diputada del Parlamento gallego y con una amplia experiencia política en la Xunta como delegada del Igape y de la Consellería de Pesca de Fraga, y la segunda de a bordo portavoz de servicios sociales del PP en el Parlamento gallego la pasada legislatura, con amplia experiencia política parlamentaria y en el PP lucense).

Puestos en antecedentes nos encontramos ya en el momento en que por primera vez en la historia de la democracia un gobierno toma la decisión de bajar las pensiones. Para Sampedro lo que ocurre a continuación es una sucesión de “errores en cadena” e incluye en esa cadena tres en concreto: el primero que quedaron en evidencia “las grandes lagunas en la política de comunicación de la Xunta”, en segundo lugar que esto provocó que “se comprometió la credibilidad de Feijoo al rectificar la medida”, pero todo esto en el tercer eslabón de la cadena según Sampedro hizo que “se estimuló a la oposición política para que se desperece”. Una obra de arte la argumentación del periodista, que al mismo tiempo que se postula para subsanar las lagunas que tiene el gabinete del presidente en la Xunta, concluye que no hay mal que por bien no venga y al final todo el lío sirvió para despertar a PSdeG y BNG y ponerlos a hacer oposición.

De todos modos a Sampedro el despertar de la oposición no le convence de todo, porque a continuación acusa a socialistas y nacionalistas de no perder un minuto “oportunamente” para “engancharse al discurso” de que Feijóo tuvo que recular en vivo y en directo en el Parlamento. A la oposición, con menos cariño y comprensión de la que unos párrafos antes dedicaba a los tres gobernantes, el periodista le reprocha haber hecho su trabajo en el Parlamento, con “tono duro” hacia Feijoo en el caso de Carlos Aymerich y “gravedad en sus palabras” en el de Pachi Vázquez. Además les espeta a socialistas y nacionalistas que la rectificación del presidente no fue mérito suyo, sino de “otros representantes de una sociedad que suele ir un paso por delante de su clase política”.

El artículo pone especial empeño a continuación en dejar claro que el presidente no rectificó en vivo y en directo en el Parlamento, eso según Sampedro es “inexacto”. Lo que realmente ocurrió, bueno “lo que le metió el miedo en cuerpo” al presidente de la Xunta fue que la “superconsellería” de Beatriz Mato “había eliminado torpemente uno de los puntos cruciales del pacto de competitividad” y además Sampedro nos cuenta que en la Xunta se dieron cuenta de lo que habían hecho porque UGT se lo dijo “y amenazó al gobierno con romper la paz social”. Nos explica la crónica de La Voz que el gobierno de Feijóo ha sufrido en sus carnes la crisis del metal y los conflictos del inicio del curso escolar y “por esa razón la rectificación con el complemento de las pensiones estaba más que cantada”.

Así que, después de tanto cariño y comprensión, lo que nos queda claro es que el presidente no rectificó y mantuvo los 200 euros para las pensiones más bajas por los pensionistas, sino para no tener problemas con los sindicatos y por un punto en un pacto heredado del bipartito en el que no habían reparado cuando empezó el problema. Tanto lo quiso arreglar el analista de La Voz que al final lo puso peor, y contradice además la versión dada por la conselleira de Traballo tras la rectificación, puesto que Mato reconoció en el Parlamento que cambió su decisión de forma consensuada con el presidente por las críticas y “tras escuchar a los agentes sociales y a la gente, al pueblo”.

En su esfuerzo por revelarnos la verdad de lo ocurrido, Sampedro no sólo contradice a la mismísima conselleira sino también a su propio jefe, el responsable de la delegación de La Voz de Galicia en Santiago, que en un artículo de opinión publicado el 29 de octubre valoraba la rectificación del presidente ante la presión popular, al parecer no lo había informado Sampedro de que fue “el miedo en el cuerpo” que a Feijóo le metieron UGT y el dichoso pacto de competitividad los que en realidad obraron el milagro y devolvieron a 50.600 pensionistas sus 200 euros.

A La Voz se le olvidó además informar a sus lectores de las explicaciones que dieron los protagonistas del culebrón los días siguientes a la rectificación. De hecho el 30 de octubre (imaginamos que obra del mismo periodista encargado de los menesteres presidenciales), el periódico de Santiago Rey destacaba de la rueda de prensa posterior al Consello de la Xunta este titular: “Feijoo recuerda que hubo fraude de leí en 200 contratos de Benestar en la etapa de Anxo Quintana”. Un clásico en la línea editorial del periódico coruñés que a pesar de la coincidencia en la cifra de los 200 no decía ni palabra del asunto de las pensiones sino que nos contaba la respuesta a la defensiva que el presidente de la Xunta daba sobre el anuncio de que la Consellería de Traballo también piensa suprimir las 19 oficinas de I+B del Consorcio de Igualdade e Benestar. Esta decisión, nos cuenta La Voz que afectará a 104 trabajadores, que por cierto según sabemos por otros periódicos interesados en el tema han anunciado que van a denunciar a la segunda de la Consellería de Traballo por acoso laboral y llevan varios días realizando protestas de las que La Voz curiosamente “no ha reparado” en informar a sus lectores.


Y habló la piedra….

publicado porausuaria4, 2009

Por méritos propios, más bien demérito del buen nombre que había recuperado socialmente, el señor Xosé Luis Barreiro Rivas entra por la puerta grande en nuestra sección “El futbolín”. Su ingreso en la corte de palmeros de la que gusta rodearse Santiago Rey viene avalado por el suicidio social en forma de artículo laudatorio de encargo que el pasado 31 de agosto firmaba en La Voz de Galicia. Para sorpresa de propios y extraños, por lo obsceno e innecesario del humillante papel que alguien le colocó, Barreiro aceptaba el papel de glosador de las hazañas de su señor un día antes. El articulista de cabecera de este periódico coruñés ejecutaba de este modo su harakiri social contra el prestigio que había conseguido levantar del charco donde terminó su paso por el tripartito de Laxe. Barreiro se reinventó a si mismo hasta convertirse en el opinador, politólogo y escritor que borró de su currículum los errores del pasado, y lo hizo a fuerza de trabajo, su talento personal y un efectivo velo que corrió en torno a su última etapa en la política activa. Por eso resulta increíblemente estúpido e impropio de alguien con la visión e inteligencia de Barreiro Rivas, que además de tragarse el sapo de escribir un artículo de encargo, alabando “La voz de la calle” que su jefe perpetraba en domingo y a toda página, sumara a su castigo público un recordatorio de su pasado como político, que tanto esfuerzo le ha costado borrar.

Eligió para titular un anuncio luminoso del esperpento colocado debajo. “Si vosotros calláis hablarán las piedras”, y fue entonces cuando Barreiro Rivas, predicando con el ejemplo, se convirtió en piedra y habló. Ahora ya sabemos que entre sus habilidades está también la de palmero. El papel lo solventó con nota convirtiéndose en el perito que certifica obras y firma la validez de las mismas responsabilizándose con el aval de su profesionalidad. El profesor Barreiro aprobó con nota la mediocre prosa del alumno y justificó su glosa en aras a una mejor comprensión del texto publicado el día anterior, más que un objetivo una misión imposible. El Barreiro politólogo avaló el sesudo análisis a examen, e incluso fue capaz de extraer del mismo “cuatro elementos cardinales”, que en honor a la verdad debería haber dejado en “lo que dice el elemento que escribió esto” y el Barreiro político, ese que quedó enterrado en el vergonzante papel del tripartito, salió sorprendentemente a escena para justificar el papel de Führerprinzip con el que Santiago Rey resucitó uno de los principios fundamentales de la ideología nacionalsocialista.

Para empaquetar esta obra de ingeniería Barreiro echó mano de la tijera para recortar el tamaño de la maqueta, le sobraban módulos para cumplir con su tarea. El resultado tenía su gracia pero había que buscársela mucho. Hay que reconocerle al articulista reconvertido en palmero que la exageración que empleó en su trabajo cumplía un doble objetivo: de un lado satisfacía el ego de quien quería verse reconocido aunque para eso haya que recurrir a fórmulas patéticas, y al mismo tiempo la lectura de algunos de los epítetos laudatorios sonaba realmente a chiste. Es posible que algún día Barreiro Rivas llegue a confesar el making off de este episodio, y sabremos si cerró los ojos para acabar cuanto antes con aquello o sacó de ingenio para que de su retranca habitual resultara un peloteo tan obsceno que sólo un ego descomunal no lo vería como un escarnio público al más puro estilo del traje nuevo del emperador.

Convertido el halago en un fino puteo no se entiende sin embargo que Barreiro decidiera resucitar su glorioso pasado político para cubrir las vergüenzas de su jefe. A modo de escudo humano sacó al que fuera vicepresidente de la Xunta en el tripartito de Laxe para repeler las críticas que su editor estaba seguro de recibir por su osadía. Primero ponen la venda: “un día después del artículo no faltará quien diga que es más fácil predicar que dar trigo”, y para igualar la cosa Barreiro Rivas saca su experiencia política, que puede ser todo menos ejemplar:  ”yo, que hice ambas cosas, (predicar y dar trigo) les puedo confirmar que en Galicia es más fácil decir las cosas que hacerlas”. El chascarrillo está servido y no faltará quien le saque los colores al ex vicepresidente recordándole que en su caso se le daba mejor eso de “dar trigo”. Después del sainete, Barreiro puede darse con un canto en los dientes y agradecer el respeto que ha impedido su flagelación pública, a pesar de haber insultado a la inteligencia de todos los gallegos, y hacerlo además en lunes y con una incipiente epidemia de depresiones postvacacionales.

La humillación la llevará por dentro, y la mancha que este artículo será siempre en el relatorio de sus publicaciones es de las que no se van. A los espectadores de este lamentable episodio nos queda la imagen de un empresario que ideológicamente cumple algunos de los postulados que conforman los fundamentos del nacionalsocialismo alemán anterior a 1933, flagelando públicamente a un profesional que elige el “París bien vale una misa” en lugar del acto heroico y reconfortante con uno mismo que supone decir que “no” a imposiciones laborales que son más propias del feudalismo que de la gestión moderna de una empresa que se jacta de ser un ejemplo para todos.


La obsesión de la Cidade da Cultura

publicado porausuaria24, 2009

A la Voz de su amo han sucumbido hoy hasta las viñetas del periódico. En esa enfermiza obsesión que tiene el dueño de este diario con la Cidade da Cultura se han visto atrapados hoy algunos de los jugadores del futbolín. P: Qué hora tienes? R:Manzanas traigo.

En fin, hablemos de África, hablemos de América, hablemos de la Ciudad de la Cultura….


El delirio de la lengua

publicado porausuaria24, 2009

En nuestra sección del futbolín entra hoy por méritos propios un artículo de opinión que Roberto Blanco Valdés publica en La Voz de Galicia. Tanto razonamiento para concluir que eso de la normalización lingüística y el bilingüismo está bien, pero aquí lo que hay que hablar es castellano y punto, que lo del gallego es una imposición política.

Profesor, debería revisar el artículo, analizar sus premisas, reflexionar sobre las mismas y pensar que a lo mejor no era eso lo que tenía que argumentar para lanzar el mensaje que le habían pedido.


Y si desmontamos el futbolín?

publicado porausuaria20, 2009

images6Ano 37, guerra civil, Alexandre de Fisterra inventa o futbolín.

Pues aprovechando este invento gallego vamos a abrir una sección dedicada a todos esos jugadores de metal, dirigidos por la mano que mueve el cilindro que tienen metido en los riñones, incapaces de revelarse, incapaces de actuar con voluntad y criterio propio. Son la voz de su amo, y a veces incluso se permiten dar lecciones al resto de la humanidad. Nosotros también, así que os invito a señalarles con el dedo, a replicar a lo que dicen y escriben, a sacarles los colores recordándole que son mercenarios.